martes, 27 de marzo de 2018

Mi receta de Torrijas, con 3 variaciones posibles.

Esta es mi receta de Torrijas, que luego no quiere decir que haya muchas otras variaciones, como al final del post veréis.

Para mi la torrija es al dulce, lo que la croqueta es al salado (y me quedo tan a gusto). Es un postre que mejor no mires lo que engorda y lo disfrutas... total, sólo se hace una vez al año (aunque confieso que alguna vez, no me preguntéis la razón, las he hecho el 1 de noviembre, para repetir).

Es un postre que siempre he visto en mi casa, de toda la vida y que soy capaz de comer sin límite, teniendo en cuenta, que soy más de salado.




Ingredientes

- Medio pan de pueblo, del día anterior, cortado en rebanadas de 1´5 cm, máximo 2 cm de grueso **

- 4 huevos L
- Medio litro de leche
- 3/4 de litro de aceite de oliva
- 1 taza de azúcar
- 1 cucharita de canela en polvo




**Sí, podéis utilizar una barra de pan, siempre que veáis que tiene una miga consistente. 

Incluso hay panaderías que venden pan especial para torrijas... a ver, sinceramente, os van a cobrar más por una barra normal y no, no hay diferencia (para mi gusto). 
Si estás pensando en utilizar pan de molde o del estilo que venden haciéndolo pasar por pan rústico... sal de mi blog, eso no es una torrija.

Elaboración


Cuando tengamos el pan cortado, podéis pedir que os lo corten en la panadería o ya lo venden cortado, volvemos a cortar las rebanadas por la mitad, para que no sean muy grandes, esto es a vuestro juicio.


Pon el aceite en una sartén con profundad y lo ponemos a calentar a fuego medio, vigilando la temperatura.

Seguimos, en un bol ponemos la leche y en otro batimos los huevos. 

Para saber si el aceite está listo, ponemos un trozo de pan a freír, hasta que esté dorado (luego desecharemos)

Cogemos una rebanada de pan, la sumergimos en leche unos segundos y luego pasamos al huevo, de ahí al aceite.


Preparamos una fuente o plato con papel absorbente


Cuando tenga un tono dorado, damos la vuelta y cuando este lado también esté dorado, retiramos al plato o fuente con papel.




Repetimos el proceso, hasta que terminemos el pan o consideremos que tenemos suficientes.




Mientras dejamos enfriar un poco, preparamos un plato con el azúcar y la canela, removemos para que se mezcle.

Cuando ya no quemen, empezamos a pasarlas por el azúcar con canela y depositamos finalmente en una fuente limpia, de nuevo con papel absorbente.




¡Listas para comer!

Es un postre muy sencillo de hacer y no es caro. 

Podéis acompañarlo con una bola de helado de nata, aunque con un vaso de leche ya están perfectas.
Al día siguiente estarán incluso más buenas, porque el azúcar tiende a hacerse sirope, lo único recordad taparlas con film transparente.

Otras variaciones posibles


1. Podéis poner la leche a calentar en un cazo con la piel de un limón y canela o naranja, dejándola infusionar, enfriar y bañar ahí el pan, le da otro toque buenísimo. Hay quien pone azúcar también, para mi gusto es demasiado dulce, pero si sois muy golosos adelante.


2.  Hacerlas al horno, en este caso, eliminamos el paso de freírlas. Las iríamos poniendo en una fuente, con papel de horno a una temperatura de 200 ºC, hasta que estén doradas. No es lo mismo, pero es una opción que engorda menos si quieres cuidar la dieta, pero necesitas darte el capricho sin sentirte culpable.


3. Sustituir el azúcar, por edulcorante. Sería una buena opción si tenemos en la familia alguien que no puede consumir azúcar. En este caso infusionamos la leche, añadiendo además el edulcorante y la canela. Resultando así prescindible el último paso.  


Aquí tenemos a una que no puede comer y por su cara, no lo entiende muy bien...




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